
LA oficialidad lo declaró muerto y enterrado hace dos años cuando dejó de celebrarse, por primera vez, después de veinticinco. Ahora, como si de un ritual sincrético se tratara, algunos 'locos' quieren mantener vivo el espíritu del Carnaval motrileño. Es el caso de un grupo de establecimientos nocturnos de ocio que han decidido que haya Carnaval, aunque sea en su mínima expresión. Será hoy sábado, sin más. Un carnaval 'underground'.Los establecimientos que darán cobijo a los amantes del disfraz son el 'Ágora Café', 'Tito Daniel's', 'Voodoo Chill', 'Soul', 'Aljibe', 'Boulevard', 'Bucanero' y 'Morgana', ocho en total, que tratarán de revivir el ambiente de un auténtico sábado de Carnaval.Hace dos años cuando dejaron de programarse actos oficiales una comparsa femenina llamada 'Líneas Aéreas Aterriza Como Puedas', hizo alguna actuación espontánea después de haber ensayado todo el invierno. El año pasado fueron 'Los Gorrillas' quienes cantaron su repertorio de letrillas burlescas pero, en esta ocasión, ningún valiente se ha atrevido a insuflar algo de aire carnavalesco. Ambientar la fiesta Por eso María, propietaria del 'Ágora Café' se fue a ver al resto de propietarios de 'pubs' que fomentan la iniciativa y decidieron hacer un cartel y dar ambiente a la fiesta de la carne. Para que la gente se entere han repartido un centenar de carteles en los que se lee 'Disfrázate. Sábado carnaval'. Sólo piden al personal que acuda a sus establecimientos disfrazados, allí «se les favorecerá algo» a la hora de consumir si van de máscaras. Algunas personas ya han decidido disfrazarse y no quedarse en sus cortijos o fiestas particulares, piensan acudir al ambiente que animan estos establecimientos. «Si el carnaval no viene a nosotros, nosotros vamos a buscar el carnaval», observa María.Sobre el éxito o no de su iniciativa no saben nada pero el hecho de animar a la fiesta ya les parece un triunfo: mantener vivo el carnaval motrileño. El lento decliveLa historia moderna del Carnaval de Motril, el que surgió con la democracia en los primeros años ochenta, es el reflejo del carácter apático de los motrileños incapaces de querer y creer en algo durante mucho tiempo.Si la década de los años ochenta fue la etapa del resurgir de la fiesta donde la participación en la calle y en las comparsas alcanzó un gran nivel, con una buena calidad en algunos de los grupos, en los noventa comenzó un lento declive con algunos altibajos y la desaparición del martes de carnaval como fiesta local, aunque se mantuvo una programación de actos festivos desde el área de Fiestas y la celebración del concurso de comparsas que se realizaba en el teatro Calderón. En los últimos años esta fiesta del disfraz por excelencia, se mantuvo con el respaldo de los incondicionales, de quienes asistían disfrazados al pregón desde el balcón del Ayuntamiento, de los que participaban en la Pública de Carnaval, en el concurso de comparsas, y despedían, como mandan los cánones, la fiesta un Martes de Carnaval con el Entierro de la Sardina.




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