Denuncian que un nuevo trasvase del río Trevélez «desertificará» la Alpujarra Motril no tiene mucho bosque. Más bien poco. Y en breve tendrá menos. Mucho menos. Las obras de la autovía Bailén-Motril (A-44), se van a 'comer' más de 15.000 pinos motrileños ubicados en la zona conocida como la Bullarenga. Las máquinas ya han empezado a hacer su trabajo y los resultados están a la vista. Donde hace una semana había verde, hoy sólo hay madera cortada y pinos tronchados. Son cientos de ellos. Y a los habituales del lugar se les cae el alma a los pies.No en vano, la zona de Bullarenga es la única zona extensa de pinar que existe en el término municipal de Motril. Una masa forestal que hace las veces de pulmón verde de la localidad, y que ahora se está talando a gran velocidad, para sorpresa de muchos.
¿Los pinos importan poco? Lo cierto es que desde hace años existe una tendencia a eliminar los pinares en aquellas zonas donde no es un árbol autóctono. El motivo es que 'favorecen' los incendios forestales, ya que su combustión es muy veloz y las piñas, cuando estallan, son capaces de saltar los cortafuegos y propagar más rápidamente el fuego. «Es cierto que existe esa tendencia, pero no es una corriente general y siempre hay matices. Para empezar, el pino no es una especie exógena en la Costa. Y lo de quitar pinos para evitar incendios suena a una medida propia de Bush y sus políticas preventivas», dice Alcalde. La zona de la Bullanguera, el pinar más extenso del término municipal de Motril, fue creado en los años cincuenta del pasado siglo, cuando se reforestó la zona con pinos para evitar la erosión del suelo. Antes, sin bosque, las lluvias torrenciales arrastraban una tierra poco fijada debido a la ausencia de plantas, provocando frecuentes inundaciones y agua y lodo. «Se plantaron pinos como medida paliativa para evitar las inundaciones y ahora se talan esos mismos pinos», se queja el técnico de Medio Ambiente, que recuerda que, además, el trazado de la A-44 cortará la masa forestal en dos, dividiendo el espacio natural. «Es cierto que el pinar no es un espacio singular, pero es de lo poco que tenemos en Motril. Talar del orden de 15.000 pinos y dividir el resto en dos áreas forestales cruzadas por una autovía no es una buena política. Perder bosque no será nunca una buena política», apostilla Alcalde. La A-44 atravesará el pinar a lo largo de un kilómetro y medio, con un ancho de unos cien metros. «Es una obra muy agresiva, pero siempre se ha sido consciente de ello. Lo que hay que velar es por que la ejecución se adapte al informe de impacto ambiental y en ese sentido puedo decir que la obra está siendo modélica», subrayó el delegado, que ayer mismo dio orden a sus técnicos de intensificar la vigilancia en la zona para evitar que se talen más árboles de los previstos.
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