
Hace más de tres semanas hizo un llamamiento a las administraciones superiores. Pedía que no se desentendieran del problema. Ayer, el alcalde de Albuñol volvió a reclamar ayuda para atender a las decenas de inmigrantes subsaharianos que sobreviven en la localidad gracias a la caridad del Ayuntamiento y de los vecinos de la zona.
José Sánchez explicó que «la única solución posible» para acabar con la «extrema situación» a la que se enfrentan los inmigrantes subsaharianos pasa porque se les permita trabajar en el campo. Ninguno de los más de 70 inmigrantes tiene papeles y sin papeles no se puede trabajar. Cualquier empresario que trate de contratarlos se arriesga a sanciones que pueden llegar a los 6.000 euros. En consecuencia, los senegaleses no encuentran trabajo. Y son trabajo no hay dinero. Y sin dinero no hay comida. La situación, después de tres semanas, es, efectivamente, «extrema», tal y como asegura José Sánchez. El alcalde advierte: «no podremos mantenerlos por mucho tiempo».
Los inmigrantes están alojados en el Castillo de La Rábita y la casa parroquial, donde se les ha habilitado cuartos de baños, literas y televisión. Así, señaló que tanto el alojamiento como la vestimenta están resueltos.
Sin embargo, Sánchez Ribas reiteró que el problema es que siguen sin poder trabajar, cuando esto «les permitiría comer, mantenerse en el municipio y atender a sus familias enviándoles dinero» a sus países de origen. Además, el alcalde precisó que, por los contactos que ha tenido con las administraciones, esto es algo a lo que «no darán solución».
En este sentido, indicó que la Guardia Civil y la Policía Nacional «han denunciado a empresarios y han detenido a unos cuantos inmigrantes, sobre todo marroquíes», y los agentes han realizado, además, una campaña informativa para que no les contraten. «No es lógico, porque ellos quieren trabajar y el alojamiento lo tienen resuelto. Además, en Albuñol hace falta mano de obras hasta finales de mayo», aseveró. Ellos quieren trabajar y hace falta su trabajo... pero no tienen papeles.
José Sánchez explicó que «la única solución posible» para acabar con la «extrema situación» a la que se enfrentan los inmigrantes subsaharianos pasa porque se les permita trabajar en el campo. Ninguno de los más de 70 inmigrantes tiene papeles y sin papeles no se puede trabajar. Cualquier empresario que trate de contratarlos se arriesga a sanciones que pueden llegar a los 6.000 euros. En consecuencia, los senegaleses no encuentran trabajo. Y son trabajo no hay dinero. Y sin dinero no hay comida. La situación, después de tres semanas, es, efectivamente, «extrema», tal y como asegura José Sánchez. El alcalde advierte: «no podremos mantenerlos por mucho tiempo».
Los inmigrantes están alojados en el Castillo de La Rábita y la casa parroquial, donde se les ha habilitado cuartos de baños, literas y televisión. Así, señaló que tanto el alojamiento como la vestimenta están resueltos.
Sin embargo, Sánchez Ribas reiteró que el problema es que siguen sin poder trabajar, cuando esto «les permitiría comer, mantenerse en el municipio y atender a sus familias enviándoles dinero» a sus países de origen. Además, el alcalde precisó que, por los contactos que ha tenido con las administraciones, esto es algo a lo que «no darán solución».
En este sentido, indicó que la Guardia Civil y la Policía Nacional «han denunciado a empresarios y han detenido a unos cuantos inmigrantes, sobre todo marroquíes», y los agentes han realizado, además, una campaña informativa para que no les contraten. «No es lógico, porque ellos quieren trabajar y el alojamiento lo tienen resuelto. Además, en Albuñol hace falta mano de obras hasta finales de mayo», aseveró. Ellos quieren trabajar y hace falta su trabajo... pero no tienen papeles.




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