miércoles, 28 de marzo de 2007

Caos en toda la ciudad por las obras


Los famosos atascos veraniegos de la 'enconada' N-323, han pasado a la historia, se han convertido en una minucia tras el caos circulatorio que destrozó ayer la calma y los nervios de los motrileños.


Las ganas de cortar cintas, destapar placas y concluir las reformas lo antes posible, dejaron patas arriba a Motril, que no tiene el tamaño ni las vías alternativas suficientes como para convertirse en una ciudad llena de hoyos como Madrid. Los conductores se toparon con los cortes de tráfico y los cambios de planes a las puertas de la ciudad que querían abordar, que de haber sabido cómo de liadas estaban también sus entrañas, hubiesen dado marcha atrás. De las tres entradas que tiene Motril, dos estaban cortadas a la circulación.


El acceso del Candelón -el Ayuntamiento lo había anunciado y pedido disculpas por adelantado- estaba cerrado por el asfaltado de este camino que termina, así, su remodelación integral. La entrada por la N-340 también estaba inutilizada por las obras del desdoblamiento de esta carretera entre la intersección con la 323 y la del Puerto de Motril que permitirá -ahora mismo no- una mayor fluidez en la entrada de vehículos a la ciudad.


Pero si los conductores, ayer, esperaban dejar de tocar el claxon o calmar su desesperación al alcanzar Motril -por el polígono del Vadillo- se equivocaban. Pues era en la ciudad donde empezaba el verdadero calvario: una procesión de coches que hacía, sin ganas, los honores a la Semana de Pasión que se aproxima. El centro, un infiernoLa confusión, la desesperación y la impotencia llegaban tras haber superado la que parecía la prueba más difícil: pisar suelo motrileño. Al abordar la rotonda en obras del Puente Toledano los agentes daban la mala noticia: si quiere llegar al centro -la calle Cuevas estaba atiborrada de obreros y máquinas-, búsquese la vida por la Fabriquilla y alcance luego la Rambla de Capuchinos. Y claro, para un motrileño son buenas indicaciones, pero no se lo pusieron fácil a todos los que llegan a esta ciudad cada día para hacer gestiones y luego marcharse y no conocen ni la Fabriquilla, ni cualquier otro barrio. Y así, claro, es normal que se tardasen hasta 45 minutos en llegar desde el kilómetro 1 hasta las Explanadas.


El corte de la calle Obispo y los arreglos de Gómez Acebo y la avenida Rodríguez Acosta ponían la guinda a este amargo pastel que hizo llegar a muchos tarde al trabajo. Aunque la población suele ser comprensiva con las obras, circular por Motril cabrea a cualquiera. Los coches, por una reordenación del tráfico poco acertada, tardan la vida en llegar al corazón de la ciudad y los peatones se juegan la vida atravesando obras -como las del Puente Toledano- sin señalizar, sin cortar, completamente abiertas a los ciudadanos que pueden pasar tranquilamente al lado de una excavadora en marcha, sortear hoyos con barras de hierro o pisar charcos por los que pasan cables, porque nadie les impide el paso ni ha instalado una pasarela para transeúntes. Ayer, fue tan sólo el estallido de una situación de caos circulatorio que ha sido la tónica habitual en las últimas semanas y que los vecinos están hartos de aguantar.


Obras necesariasEl alcalde de la localidad, Pedro Álvarez, pidió paciencia a los motrileños y precisó que «tanto el Puente Toledano como el Candelón son dos obras muy necesarias que, además, servirán para agilizar y mejorar el tráfico». El PP denunció ayer este problema al que catalogó como «el mayor caos circulatorio jamás conocido en Motril». «El cuatripartito se vence día a día y en la mañana de hoy -ayer- ha superado su propio récord en cuanto a falta de previsión y en la generación de caos de tráfico», apuntó la edil popular, Luisa García Chamorro. «Para sorpresa de todos los conductores que hemos intentado acceder a Motril por el polígono del Vadillo, al llegar al puente Toledano, y sin existir señalización previa, nos han desviado por la Rambla de los Álamos para acceder al centro, puesto que la calle Cuevas se encontraba también cortada.


Esto ha dejado a cientos de conductores atrapados sin saber qué hacer ni por dónde tirar», explicó García Chamorro.Para la concejala del PP, el cuatripartito «va a marchas forzadas para terminar las obras antes de las elecciones, sin importarle lo más mínimo cortar las calles principales en hora punta».«La falta de previsión hace que los cortes de tráfico se hagan en las horas de mayor afluencia de coches, sin importarles las molestias que esto ocasiona», resumió la edil del Partido Popular, Luisa García Chamorro. (Ideal)

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